Entro como todos los días, las luces apagadas, el silencio de mis pisadas,
y enciendo las luces, enciendo la radio, necesito oír voces,
así siempre comienzan las noches, libre albedrío, decide que harás,
las cuerdas siempre colgarán de los cielos,
el cielo siempre llorará lagrimas dulces...
Tan pronto como te sumerges en ti, es el lago más profundo por nadar,
la hipocresía y la lástima, siempre fueron las mismas mentiras,
pero sigues leyendo lo mismo, las mismas evasivas, el mismo yo,
las recalcitrantes y repetidas palabras, todo sea para no estar solo.
Al fin y al cabo las estrellas fugaces siguen su camino,
no se detienen a ver si su deseo se cumplió correctamente,
porque todas las lágrimas se cubren con el agua que lava tu cara,
porque la única soledad que tienes es la de haber estado a su lado.
Si tan sólo yo fuera real, y dejara de ser imaginario,
si en esta misma noche, la misma de todas las otras, la misma de hace un mes,
no me imaginara en un cuento, una historia romántica, tu, yo,
yo, tu, de la mano, del corazón, del futuro, de algún lado. Sólo ser real,
solo pero real, tranquilo y de verdad, la misma noche, de todas.
Nos desarmamos con recuerdos falsos, nos deslizamos sobre montañas
que surcabamos cuando eramos niños, y poco sabíamos de la vida,
sigo asustado, del cambio de lo nuevo que llega, por eso la luna
permanece llena, y no la desocupo de recuerdos,
para llenarla de presentes.