lunes, 7 de agosto de 2017

La marcha de la esperanza

Cuando la esperanza se va de tu mente,
no se recupera como recuperas un objeto a tus manos,
porque la esperanza se lleva de tu cabeza
aquellas voces que te hacen andar,
se quedan solas las voces que te oprimen más.
La esperanza cierra puertas y ventanas,
tapona cualquier posibilidad de luz,
y ningún buen pensamiento florece,
te oprime la tristeza hasta el fondo,
en la oscuridad te desubicas,
pierdes el sentido, pierdes la forma,
todo pesa más, y no importa,
nada importa.

Decir que ves todo lejos, es mentira,
porque no ves nada,
pierdes tu mente como si perdieras
un brazo o una pierna,
has intentado correr sin una pierna?
igual de fácil es ser feliz cuando te apagas,
cuando no hay llama,
cuando ni siquiera queda la brasa.
Algunos, aprenden a hacer fuego de la nada,
otros divagan,
hasta que dan con alguna ventana y la abren,
pero no todos dan con eso,
no por capacidad, sino porque a veces la oscuridad pesa,
pesa tanto que moverse es imposible,
ni para hacer fuego, ni para encontrar ventanas.

A veces se hace gustar, por su sabor o su olor,
se hace gustar por tacto,
y aunque lo repudiamos,
viola todo dentro de la cabeza,
oscuridad abusadora, que te secuestra
y te hace pensar que sufres de síndrome de Estocolmo.
Otras veces,
las veces más tristes de todas,
cuando solo dejas de ver,
caminas, caminas
y caminas más,
sin rumbo,
con miedo,
impotente,
hasta dar con un abismo,
y no tener miedo de saltar.

martes, 1 de agosto de 2017

Todo pasa

Todo pasa,
el tiempo, las vidas,
las múltiples y las únicas,
a nadie le importa si dilapidas
o si sonríes cada día,
tus tristezas y tus alegrías
son tuyas finalmente,
una exhalación,
el paisaje,
cualquier rescate,
todo pasa,
cómo las lágrimas por las mejillas,
qué no dicen nada más
que algo se sintió.

Nada importa
cuando al final,
nadie queda,
si viviste intenso,
o viviste tibio,
frío para impresionar,
doloroso para sufrir,
cómo si eso afectara a alguien mas.
Todo pasa,
y solo quedamos nosotros
acompañados de nuestra alma,
aferrados a los recuerdos,
propios, nunca ajenos.

No se trata de soledades,
no se trata de tratos,
acuerdos, sociedades,
descendientes o mascotas,
es una cuestión de espacio tiempo
de cerrar los ojos solo,
de estar contigo
cuando dejas de ser tú,
todo seguirá pasando,
todo habrá pasado,
pero para cuando llegue ese momento,
espero sonreír por todo lo que pasó...