sábado, 22 de octubre de 2016

Ardió mi alma

He quemado mi alma hasta la última ceniza,
vacío mi cuerpo ahora, no es sino envase inservible,
he pulverizado por mi credulidad el último rastro de esperanza,
he decidido perder oportunidades por un atisbo de verdad, que no fue.

He incinerado mi ser, y mis ojos no tienen brillo ahora.
He lastimado y sido la equivocación de otros.
Por esforzarme en mantener los pilares de un castillo de naipes,
por empeñar mi espíritu en un solo juego.

Por eso ya no duermo, ni sueño. 
Difícilmente creo y entiendo.
Deje ser quien soy. 
Ahora que debo rehacer mi alma,
verla arder fue necesario.

lunes, 17 de octubre de 2016

En medio de la nada, el todo

Miro al cielo, estático pero dinámico,
el cielo que tú también ves,
aunque estemos a kilómetros de distancia física,
y a años luz de conexión.

El cielo sigue ahí, aunque no es el mismo,
no sé que más esta viendo aquel cielo,
yo me siento en medio de la nada,
pero me doy cuenta que estoy en medio del todo.

Estoy justo donde la vida empieza,
en el mismo lugar donde mis pulmones reciben vida.
El otro todo es tan sólo un cúmulo de acumulaciones,
porque la vida que nos enseñan, es también una redundancia.

La falta de señal, para algo que no soy yo,
la falta de minutos, cuando ya no hablo ni conmigo mismo,
exceso de retratos en una mesa sin espacio,
en un espacio sin tiempo, sin vivir el momento.

El otro todo es la nada, y estoy en un lugar feliz,
en medio de la noche negra como mi humor,
justo frente a las estrellas que miran a los ojos,
con la luz suficiente, para hablar con mi mente.

En medio de todas las dudas de la charla,
sólo quedan los suspiros de un tiempo que se perdió,
de un camino que no nos empeñamos en andar,
de efímeros intentos por construir felicidad.

Sin ganas ni voluntad, eres capaz de mantener el statuo quo.
La fuerza de la palabra radica en el hecho, en la acción.
Cuántas veces has dicho que lo harás?
Cuántas veces lo has hecho realmente?

Se cuidadoso entonces,
que la vida debe ser vívida y vivida,
que el cielo se mueve,
y tú sigues ahí de pie,
creyendo que existe la nada.

sábado, 1 de octubre de 2016

Insulso

Todo va perdiendo su sabor, el universo de materia se desmorona cuando la materia pierde el alma, cuando el sueño pierde el ensueño, los bordes dejan de estar difuminados, y caminamos con desaliento. La chispa pierde vigor, a duras penas ilumina el corazón, con menos fuerza ilumina la razón, la sonrisa pierde la energía, y los deseos dejan de tener inspiración para ser mera transpiración, ya no transmites, eres una antena sin emisor, un vídeo sin pantalla, una imitación de ti mismo, una copia exacta pero inerte. Insípidos se vuelven los intentos, sordo a las preguntas y mudo a las respuestas, por acción reflejo se dan las interacciones sociales, y ante la embestida de la preocupación, la desidia. No quieres ponerle sal, no quieres condimentar una herida que no tienes claridad donde está, una desesperanza que te hace sentir vacío el pecho, no es una crisis, pero no es la normalidad, se acaban los motivos y razones, sin entender cuál es el motivo o razón para que esto suceda, sin entender los motivos y razones de los que te rodean, sientes y crees que se mienten, y no sabes cómo hacen para vivir con eso, para vivir así, sientes y crees que algunos te mienten, y no sabes cómo hacer para sacarte cuanta idea agria se funda en tu cabeza. Te cansas de empujar, porque no tienes dirección, te cansas de halar, aunque ni siquiera estás caminando. No entra comida a tu cuerpo, palabra a tu oído, caricia a tu piel, preocupación a tu vida, impulso a tus pies. No entra ni sale nada, siempre es de noche, solo se duerme, con los ojos abiertos, mirando arriba, ni siquiera el cielo, tan sólo el techo,