vacío mi cuerpo ahora, no es sino envase inservible,
he pulverizado por mi credulidad el último rastro de esperanza,
he decidido perder oportunidades por un atisbo de verdad, que no fue.
He incinerado mi ser, y mis ojos no tienen brillo ahora.
He lastimado y sido la equivocación de otros.
Por esforzarme en mantener los pilares de un castillo de naipes,
por empeñar mi espíritu en un solo juego.
Por eso ya no duermo, ni sueño.
Difícilmente creo y entiendo.
Deje ser quien soy.
Ahora que debo rehacer mi alma,
verla arder fue necesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario