el cielo de 365 eventos cruzó por encima de mi frente,
esperaba 52 rutinarias aglomeraciones de días,
pero la disrupción de mi línea de tiempo fue inminente,
me perdí en rayas y ojos profundos,
me encontré a mí mismo egoísta y convencido,
me escapé a paraísos ocultos,
y dañé lo más público de mis secretos,
me conocí en lo desconocido,
y le aposté todo a lo que no pude cautivar.
Pedí perdón por mi negligencia, por mi arrogancia, por mi soberbia.
Aprendí que mirando para el piso me veo peor,
que haciendo siempre lo mismo conseguiré lo de siempre,
que las aventuras están a la vuelta de la esquina,
solo es tomar un bus y empezar a caminar.
No todo tiene porque salir perfecto,
no siempre la suerte te abandonará del todo,
un extraño puede compadecerse,
y terminar cargándote en tu día más cansado.
Tomé la melancolía en mi beneficio,
la transforme en pasos para mejorar,
deje de ser víctima para sólo ser,
y aunque soy malo en el proceso de olvidar,
si me quedo con lo que me construye,
vale la pena recordar.
Hoy empieza de nuevo lo que simplemente continúa,
365 momentos para ser lo que tengan que ser,
ya sé que en el momento menos pensado,
puedo encontrar lo que necesito encontrar,
y en mis manos estará si estancarme de nuevo, o simplemente avanzar.