Me alimento de ojos que no me como, porque su mirada llena.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Me alimento de ojos
Me llena tu mirada (y el titulo quedó pago), pero cómo me llena? Es realmente la duda de los lectores intrépidos que se arrojan a esta prosa curiosa. Me llena el estómago de gusanos evolucionadores que volarán en su vejez, ya maduros, después de haber zigzagueado hasta el cansancio, videntes y televidentes de la construcción de su capullo. Detonarán en una tonada unísona hacia su nacer alado, explotarán en un mix de cursilería y seguridad, de calma y duda, de valentía y miedo. Me llena esa ensalada deliciosa que hacen tus ojos con tu sonrisa, a veces como un prolijo anfitrión que invita, a veces como una presa frente al cañón, a veces como un interrogante inaudito e inaudible, porque hay dudas que no se conciben, hay cazadores compasivos, hay huéspedes que gustan de ser invitados. Me llena la cabeza, los ojos habladores, delatadores de los culpables, expiadores ante cualquier tribunal, esos ojos benditos que charlan con fluidez, narran y escriben nuevas historias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)