Una identidad desconocida, aquella que me besó, una lluvia de palabras revueltas en mis hojas, que vuelan sobre esta jungla de blancos árboles.
Sin besos para dedicar en esta noche, sin alas para experimentar esta muerte lenta. El amor nos convierte en aves fénix que nos lleva hasta las cenizas para poder renacer.
Dijiste que por estos días volveríamos a amar, pero es imposible si te llevaste mi corazón, y yo simplemente no me hallo a mi mismo, no se quien soy frente a tu presencia, de besos esquivos, de mi jungla de hojas de tinta, donde mi cabeza vuela encontrando un nuevo yo, tan joven, para morir de amor, tan presente que parezco solo tu pasado.
Un día me encontré así, sin un motivo y sin un fin, me sumergí en un escape, me escabullí en el tiempo sin horas, en las noches sin sueño, así te encontré, así me perdí, intacto pero nuevo, extraño pero feliz, me escape a mi salvación y tarde me di cuenta, cuando mi avaricia y soberbia me mostraron que de cuerpos no vive el hombre, sino de corazones, y como el mío es tuyo, muero, hasta que lo recupere en un acto.
No hay tiempo que se escape de tus manos, ni verdad que no pese, aprendí en mis años pasados que contra la realidad de los hechos no se puede luchar, y entre más voluntariosos seamos, el peso se hará mayor, ya no lucho contra ti, te acepto, y es la forma en que estoy recuperando mi corazón de vuelta, por que ahora lo estoy necesitando.
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