domingo, 12 de mayo de 2013

Mientras espero

Beso, dame de tu beso, con aquel sentimiento
que me asegure que no será el último. Voy a prometer
que tu sonrisa será mi meta continua y buscaré
enamorarte más de una vez, más de una vida para que
no puedas vivir sin mi, porque en mi presente y mi futuro no
puedo yo sin ti. Beso, dame ese beso, de tus labios
delgados que me desean sin fin, lo vi en tus ojos.

Alma, te dejo mi alma, aquella que se recargó,
ascendió desde la nada, desde la derrota, se iluminó
cuando busqué la oscuridad, contigo, es tuya,
con la carne de mi cuerpo, con cada uno de mis órganos,
dispón de mí, que yo ya he dispuesto de ti. Voy a
decirte el color de tus ojos cuando escuchan mi voz,
cuando desean ver mis palabras. Alma, tomaste mi alma,
y aceptaste la necesidad de sentir mi respiración.

Es ese deseo inconforme, ese amor inquieto,
ese ya que no es ahora, ese no sé que pueda ser,
cada vez más lejos, cada vez más lento,
arrestado por mi propio corazón, enjaulado en
su capricho de no olvidar lo que siente por ti.
Creciendo del frío del olvido, al calor acogedor,
que sé que extrañas en cada noche sin mí.

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