Si nos tocan nuestra efímera lucha, y nos la hacen ver banal, enfilamos nuestras armas con todo el despropósito de dar valor a través de ataques inconsecuentes, o destilamos innecesaria filosofía que relativiza todo punto de vista, para no perder, preferimos que no hayan ganadores. Somos esa multitud irracional que sólo quiere llegar al sepulcro caminando por los laditos para sentirnos santos y decir que participamos del intento de cambio, aunque nunca cambiamos, siempre con posturas incoherentes a nuestra inherente manera de vivir.
Y me incluyo en el grupo, por que también hago parte de esta multitud, que es espectacular cuando habla, pero limitada cuando hace. Que en la distancia comparte todo tipo de material que satanice el enemigo, siempre debe estar el más malo y el más bueno, disculpando todos los pecados de nuestro lado, pero condenando cualquier acción del lado contrario.
Somos una multitud podrida, gente no pueblo, individuos no ideas, palabras nunca hechos.
Somos una multitud podrida, gente no pueblo, individuos no ideas, palabras nunca hechos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario