domingo, 10 de mayo de 2015

Amanecer

Voy a llamarte "amanecer",
voy a decirte mañana: mañana.
Sé que voy a hacerlo,
voy a contarte que este texto es tuyo,
te lo regalo, impreso, escrito,
garabateado, con sus tachones y correcciones,
con oscuridad, y un poco de mucha luz.

Voy a llamarte con ese nombre,
porque eres mi despertar,
uno lento, distinto, especial.
No como novela romántica.
No como película rosa.
Más al estilo ficción,
eres de esos momentos
que los escépticos no creen, 
que juzgan y señalan por falsos,
pero tú lo sabes, no es actuado, es vívido.

Voy a llamarte, saludarte,
invitarte un café, uno de un litro,
que dure horas para que hablemos mucho,
para que tu voz, resuene,
hasta que tu risa se canse,
un café que nunca sea eterno,
el placer del hasta pronto,
es buscarte un hola.

Cuando te vayas, comeré dulces,
muchos que me sepan a la mitad,
de lo que me sabe tu presencia, 
la ausencia sabe amargo,
por eso me sabe mejor el dulce,
bálsamo sensato que reduce
las agonías a meras tristezas.

Tú, con tu corazón en la mano siempre,
serás enamorada una vez tras otra,
segura del camino que tu tomas,
fútiles serán aquellos que intenten moverte el piso,
nunca antes te habías parado en tierra más firme.
Tú, con tu corazón en la mano, hasta hoy,
ya enamorada miles de veces,
pondrás tu corazón en tu pecho
y me darás un abrazo,
sabiendo que no fui yo.
Que somos los dos.

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