martes, 17 de noviembre de 2015

Carta a Esteban

Te has sabido ganar la lotería, siéntate a mi lado y te contaré un relato, un relato de un corazón ablandado por los golpes, pero agradecido por las recuperaciones, porque como decían las abuelas, lo que no te mata, te hace más fuerte. Mi relato es de la vida real mi querido, mi relato es de lo afortunados que somos los que tenemos hermanos, los que disfrutamos de ese ser mayor que se preocupa por nosotros, que nos cuida y que aunque a veces nos hace travesuras, en los momentos donde tus rodillas pierden fuerza, son un bastón inamovible que sostiene cualquier peso, como el que tú y ellos cargan.

No será la última vez que te escriba, pero por favor, no dejes de llenarte de amor, ya sabes que naciste con un regalo mayor a ti, y que conoce mejor a tus padres, que será tu cómplice y confidente, que serán inseparables mientras tú aprietes el lazo que los une, porque algo si debes saber y tener claro, es que la confianza y la confidencia, el amor y la fraternidad, se sienten de a uno, pero se construyen de a dos, nunca por aparte. 

Bienvenido al mundo, te lo dice alguien que fue criado por dos padres y dos madres, que nunca faltó de amor aunque estuvo ausente de personajes, que aprendió que a la felicidad se llega caminando, no esperando. En tiempos como estos, la familia es refugio, y tenemos miles de abrazos para protegerte.

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