jueves, 18 de mayo de 2017

Solo de noche

Sentada, 
en el fondo, 
casi oculta, 
detrás de tus rodillas,
tu sonrisa. 

Podrían colapsar los mundos, 
y no te inmutarias,
El dolor te trajo a esta instancia, 
las lágrimas a esa ceguera,
Quemaste el cadáver 
de aquella relación muerta,
y te sacudiste.

Tenemos siempre chances 
de cambio, 
pero el polvo,
de lo que parece infinito, 
tiende a tapar,
lo que no es cierto,
Buscamos en el cielo, 
lo que sucede en el infierno, 
y lo justificamos.
Sigues sentada, 
inmóvil, 
sacudida de mente, 
pero cubierta de polvo.

Aún así sonríes, 
la vida te dejó viva, 
después del último sufrimiento,
entre levantarte 
y esperar, 
prefieres esperar,
No quieres 
que te cubra, 
la tierra seca, 
de la soledad caprichosa,
Aquella que se vuelve barro 
con las lágrimas, 
se deja moldear,
y funciona 
a tu gusto.

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