Sentada,
en el fondo,
casi oculta,
detrás de tus rodillas,
tu sonrisa.
tu sonrisa.
Podrían colapsar los mundos,
y no te inmutarias,
El dolor te trajo a esta instancia,
las lágrimas a esa ceguera,
Quemaste el cadáver
de aquella relación muerta,
y te sacudiste.
y te sacudiste.
Tenemos siempre chances
de cambio,
pero el polvo,
de lo que parece infinito,
de lo que parece infinito,
tiende a tapar,
lo que no es cierto,
Buscamos en el cielo,
lo que sucede en el infierno,
y lo justificamos.
Sigues sentada,
inmóvil,
sacudida de mente,
pero cubierta de polvo.
Aún así sonríes,
la vida te dejó viva,
después del último sufrimiento,
entre levantarte
entre levantarte
y esperar,
prefieres esperar,
No quieres
que te cubra,
la tierra seca,
de la soledad caprichosa,
Aquella que se vuelve barro
con las lágrimas,
se deja moldear,
y funciona
y funciona
a tu gusto.
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