miércoles, 14 de diciembre de 2011

una tarde en la calle

Me encontraba caminando por la calle, sólo y con una bolsa que lleva parte del mercado que me hacía falta, mientras escucho a las piedras rodantes que cantan la canción que es como su nombre, que me pregunta como es que en este momento me siento, siendo independiente cuando estoy alegre o solitario cuando estoy deprimido, sigo mirando aquel gran monstruo de ladrillo, pero es un monstruo amigable, uno que me recibe cuando llueve, uno que me cubre del frio, uno que es complice de mis amoríos...

Así que ves aquel cielo que a veces encuentras muy azul, pero hoy lo ves, blanco grisáceo, todas las cosas que te dijeron, no te afectaron, todo aquello que esperabas, no llego, pero aún así, no es nunca un final, que cómo estás? te pregunta el cielo que cómo estás? pues es un día más, en día bueno, estás con vida, tienes billetes en tu bolsillo, tienes a quien llamar, tienes quien te quiera escuchar, que no se trata de cómo te sientes tú, sino de como se siente el hogar, el que construyes con tu mano, el que pintas con tu sensibilidad no artística, las notas que salen por todos los muros, son tú música, te dejan atónito, porque aunque no la compusiste está para tí, ahora llegan a llenar tu espacio, que cómo estás? que cómo te sientes? te preguntan los que llegan, por verte sólo en casa, por verte sonriendo a la entrada.

Me encontraba caminando por la calle, con mis audífonos recitaba lo que escribiría en la noche, nada como llegar pronto a casa, más temprano de lo normal. Más tranquilo de lo usual.

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