Tiendo a pensar que los rusos que entran en este blog no existen, tal vez son programas que visitan blogs por el mundo, sólo para revisar posibilidades de publicidad. Cuando pienso en eso me percato que ultimamente, escribo sólo para mí. Hace tiempo me embarque en un proyecto el cual tiene como objetivo abrir completamente mi vida a través de las palabras, ahora que es más real, y que sus páginas comienzan a pasar, temo en lo que escribo, pero veo que siempre que uno escribe sobre el ayer, lo hace desde la perspectiva del hoy y mañana esa historia sonará diferente, la misma historia que hoy puede parecer triste, mañana puede parecer anecdótica.
Poco he escrito en forma, pero si muchos fragmentos he dejado regados por ahí, un cuerpo tras otro, sin nudo ni desenlace, frases sueltas que reflejan sólo un significado directo. Pero cuando lo veo en contraste con la vida, pienso que esta está hecha de momentos que duran años, a veces meses, incluso a veces segundos. Las palabras escritas para otros no necesariamente pueden ser largos recitales, desde un simple te quiero, puedes dar un baño de alegría por encima de versos solemnes que no explican con real dulzura algo tan básico.
Año nuevo, vida nueva, palabras nuevas, trabajaré fuerte en renovar mi palabra, y eso me lo digo a mí, aunque parezca una promesa para el lector, aquel lector inexistente, el que no visita mi blog sino es porque he publicado en toda página posible el enlace hacia mí. Hoy tengo ganas de escribir de todo, de escribir de mundo, de acabar mi proyecto, de ver las caras de los primeros resultados tangibles, varios meses en esto y muy poca gente ha llegado a tener conocimiento, porque quería que fuera tan sólo mío, antes de ser de todos.
De paso, te recomiendo Saint Rose of Lima de Maserati. Para un buen relax, sillón, vino y una excelente compañía.
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