lunes, 2 de septiembre de 2013

Árbol

Solo me vi, sólo no crecí, solo sangro recostado,
Solo partí, sin partir, porque fui sembrado en un oasis,
Mi jardinero no me quiso por ser de fruto distinto,
sucede que a los de mi especie el fruto no le cambia,
El tronco no le endereza.

En esta distancia que el desierto plantea,
donde la probabilidad que otro crezca junto,
es tan pequeña como el esperar perdurar aquí,
nadie cosechará mis frutos, nadie me talará, 
como un juego cruel de dios, soy el árbol que,
nadie sabe si sonará al caer.

Mejor ya no me llames árbol, llámame marchito,
miras acaso que mis ramas muestren alegría?
Sus movimientos son de rama cualquiera,
pero en las hojas no ves el verdor característico.
Desde mi lejano y extraño oasis me despido,
esperando no volver a ser un árbol de ojos,
esperando no volver a verlo todo con claridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario