Donde estoy, estoy bien, relucientes y generosas luciérnagas me iluminan tu oscuro camino, la dura pendiente por la que mis pies resbalan se encuentra entre los anuncios de tu llegada, de tu volver a partir, de la gravedad de la que nadie escapa, escapo yo, de las debilidades de lo incierto.
Así me desnudé en tu sendero, así me expuse ante tu sueño de drama, tu inexplicable existencia atormentó mi cálida claridad. De repente decidí ser y estar dentro. De repente me vi volcado a la sonrisa cautivadora, las yemas arrogantes que saben que en su toque está la magia de lo hecho por su arte. De repente abrí los ojos y seguía atado a mis propios miedos, depronto dejaste de ser una realidad exuberante para ser una fantasía exhorbitante, una fantasía sin más, de esas que tan sólo te cautivan mientras tienes los ojos cerrados.
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