domingo, 11 de agosto de 2013

Carta Pa'tí

Voy a escribirte una carta, una carta que quede en el fondo de tu memoria, que cuando huelas amor en el aire, mi carta retumbe tus oídos, retumbe tu sonrisa, esa sonrisa, es parte de mi vida. Así como te digo buenos días, te digo que tu sonrisa es parte de mi vida, así como te digo que mucho de ti es parte de mi vida, te digo también que es parte, no mi vida, y descubrí que te amaba cuando por encima tuyo, estuvo velar por mí.

Ya no escribo palabras con promesas que alimenten tu ego, eso no es amar, que difícil es madurar un sentimiento, que difícil para los dos madurar, entender lo que muchos tan sólo entienden cuando son sus últimos días, en cuántas vidas pasadas nos intentamos querer? y hasta esta vida tenemos la paz para querernos, un por siempre no se refiere a tiempo lineal, siempre se refirió a una vida tras otra, eso es un por siempre.

Escribir y escribir, ese es mi punto, mi única acción, escribirte, describirte, impregnar todos mis textos de ti, de cada historia, recordarte en cartas sólo hechas en mi cabeza, porque han sido muchos los caminos, y muchas las cartas que se han disuelto en mi memoria y no en tinta, muchas palabras que surgieron y se desvanecieron como vinieron, del todo, del todo que somos tú y yo.

Dios, así nos envió, con todas estas dudas, con toda esta conciencia, de creer, que podemos realmente andar por caminos distintos. Dios, así lo pensó, la derrota como el camino para los dos aprender, a memorizar palabras, a no olvidar sentimientos, a entender cuales son realidades y cuales caprichos, aprender a retirarse, tiene su ciencia, el día no deja de ser día porque se oculte el sol, el día es día aunque la luna siga presente.

Un cariño sin cuantificación está guardado dentro de un tanque del cual no tengo conocimiento de su ubicación dentro de mi cuerpo, dentro de mi mente, dentro de mi alma, pero ahí está, sólo deja una sonrisa, y alegra mi día y alegra mi vida, porque tu cara me fortalece las piernas, me dice que puedo seguir, aunque te vayas, aunque camines de espalda, aunque en la tierra redonda ya no vea tu espalda ni tu cabeza, aunque creas que estaré de pie esperando en el mismo lugar, aunque yo también arranque a caminar, te quiero, al quererme he de quererte, sólo sigue caminando.

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