jueves, 7 de noviembre de 2013

Momento

El humo se propaga en este cuarto, asfixiando mis sueños, y por un solo instante creo que no podré cumplirlos.

El humo denso y austero, menoscaba en mis entrañas y nubla toda visión, por momentos pienso que no lo lograré, es una cuestión distinta el imaginar y otra el ser.

Por un solo momento, quiero morir respirando este caos, perder el conocimiento lentamente, desvanecerme, deshacerme en vapores de colores. Miro al suelo, me quedo concentrado en un punto que me deje sentir lo que es esta posible derrota, el sabor de boca, el sabor de olfato, pronto cesará todo, me podré recostar sobre mi espalda e intentar ver el techo, sabiendo que el humo no me permitirá verlo.

Miro al frente, siempre hay una ventana, hasta en las habitaciones donde sólo hay muros, las hay cuando en el fondo de todo ese humo dentro de tu cuerpo permanece en pie el deseo, intextinguible e inocultable, el deseo de no quedarse en rodillas, de no acostarme a esperar. El deseo que limpia el ollín de tu cara, de esa inmundicia que es el sentimiento de derrota, de que todo esta perdido, lava mi cara, limpia mis brazos, y alcanzo la ventana...

... el sol siempre contará otra historia.

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