arranqué a escribir estas palabras sin propósito, o con tan único propósito que el despropósito de atacar tu silencio, el punto suspensivo y suspendido en medio de nuestra conversación. atacar aquel no me decido, aquel no me lo creo, aquel no le apuesto, o cualquier puesto que ocupe un pensamiento de mi presencia en tu cabeza, en la cabeza que quiero invadir pacíficamente. no sé si tal vez yo no lo sepa y en tu cabeza no quepa, no haya más espacio que un banquito al lado de la única silla, al fondo, donde se guardan los recuerdos no relevantes.
ataco tu silencio en este cuarto lleno de ruido, de mi ruido, para que mis palabras sean disonantes mientras suenan en la imaginación que tienes de mi voz.
como es la primer vez que te escribo, no dejo el tiempo pasar. solo recubro la hoja, hago ruido al rayar, hago ruido al pensar, qué cambiará lo que es como es, lo que está como está? si me haces ver las cosas como un niño que aprende de todo por ser nuevo, estoy desarmado.
estoy desarmado y me gusta,
estoy desarmado y tu silencio me gusta,
estoy desarmado y tu silencio me gusta, pero habla...
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