lunes, 17 de febrero de 2014

cuando escribo y cuando te escribo

Tomé el esfero y la historia fluyó,
su punta silenciosa, se deslizó,
mis ojos, mirando detrás de mis párpados,
la historia tomaba forma y nombre.

El cielo estaba azul, y luego lloró,
se cubrió con su cobija gris de tristeza,
y no me importaba, si era sol o luna,
si era estrella, si era nube, sólo era yo.

Amo cuando escribo a solas,
cuando hay oscuridad o hay luz,
cuando sólo imagino lo que sigue,
cuando crees que cuento mis historias.

Y así, así como viene una estrofa tras otra,
hubo una frase, hubo una visión,
hubo algo que conspirara, algo que satisfacía,
por eso amo cuando estoy en mi.

Me invento odios, y amores, ojos expresivos,
sentimientos encontrados, esfuerzos por lograr,
me invento lo que quisieras leer, lo que quieres vivir,
me invento y reinvento, me escribo y te describo.

También amo cuando me pierdo en mis supuestos,
cuando navego las aguas del podría,
no a mi, no a ti, al mundo... 

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