Viéndonos a los ojos, viéndonos hasta la otra vida, viéndonos todos, uno sólo, dos, uno sólo. Cada una de nuestras extremidades sabe y reacciona antes que nosotros sepamos, la sangre viaja incansable, bombea los sentidos, bombea el espíritu, es sangre de fuego que enciende cada uno de los órganos nuestros, por eso nuestras manos hacen combustión, nuestros besos incendian todo, nosotros, nos quemamos en este encuentro entre cuerpos inflamables.
Ardiendo y ardiendo, un látigo de fuego, un monstruo imparable que pasa de cabeza a cabeza, de tí a mí, de mi a tí. A nadie importa, tu y yo somos anónimos en este mundo de nombres, somos pasos no contados en esta carrera de caminantes, somos decisión tomada en este mundo de resignados, por eso ardemos y ardemos, en este hermoso e incontenible fuego, tus pies, tus dedos, tus labios, toda tú caminas sobre mi de puntitas para no hacer ruido, porque toda tú sólo haces música conmigo.
Ardiendo y ardiendo, un látigo de fuego, un monstruo imparable que pasa de cabeza a cabeza, de tí a mí, de mi a tí. A nadie importa, tu y yo somos anónimos en este mundo de nombres, somos pasos no contados en esta carrera de caminantes, somos decisión tomada en este mundo de resignados, por eso ardemos y ardemos, en este hermoso e incontenible fuego, tus pies, tus dedos, tus labios, toda tú caminas sobre mi de puntitas para no hacer ruido, porque toda tú sólo haces música conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario