jueves, 5 de junio de 2014

Mis motivos hacia el Fútbol

Si esperan una de mis contadas y frecuentes quejas y críticas frente a cosas, esta no será la ocasión. Porque el fútbol es una de mis cosas favoritas, y porque hoy me pongo de pie para defender una idea, una pasión, una alegría y todo lo que para mi significa el fútbol. Como punto de partida aclaro que no soy un conocedor del tema, ni soy de los que están todo su fin de semana frente a un televisor viendo las diferentes ligas, soy de aquellos que escogen un partido para ver, de aquellos que a veces se deja encontrar de un buen encuentro, como se deja encontrar de un buen libro, de los que se emocionan en una final independiente del equipo que la dispute, del que asume un bando sin tener un escudo tatuado en el pecho. 

No soy de los que ama un equipo, ni creo en el amor hacia un equipo, pero si he estado al lado de verdaderos hinchas, sufriendo hasta el fondo de mi estómago que aquel balón caprichoso decida golpear ese palo que sólo es recordado cuando es culpable de no permitir que la llama de la emoción sea encendida. He sufrido partidos como hincha de un país y como amigo de un hincha.

Para mi, el fútbol es el más democrático de los deportes, las reglas básicas las entienden todos, sin importar idioma o raza, juegas con un trapo, una media, o una piedra, lo importante es que se parezca a un balón si no tienes uno, lo importante es el clímax, el poder hacer un gol. El fútbol lo juegan en casi todo el mundo y une, une sin más ni más, el estrato, o las diferencias internas se olvidan, el fútbol es una alegría democrática y general, dentro de sus proporciones claro esta. Por eso, me gusta el fútbol, lo ve y lo opina el padre, el hijo, la abuela, la madre, la novia, el amigo, el profesor, la niña, el adolescente, con y sin estudio, con y sin dinero, lo comentan y lo analizan, y siempre todos, tienen la razón.

Me produce gracia que digan que el fútbol es opio para el pueblo, y que se llegue a considerar un atentado contra la libertad. El pueblo que se distrae de sus prioridades con un partido de fútbol, lo hace igual con un triunfo en ciclismo, automovilismo, atletismo o cualquier otra cosa que lo haga olvidar de su frustración, el fútbol, como cualquier noticia distractora, es tal vez una excusa, pero nunca el motivo. 

Hoy me levanto a escribir sobre fútbol, porque como muchos, me emociona volver a ver a una selección nacional de este deporte en el mundial y me emociona más que sea la de mi país, que seamos nosotros los invitados a la "cita orbital", aquella que cada cuatro años emociona y conmociona a más de la mitad del planeta. Es la fiesta a la que siempre queremos que nos inviten, es el orgullo de decir que entre los mejores 32 estamos, por que no cualquiera llega ahí. Porque son muy pocos los que pueden permanecer, nos hacemos expectativas, esperamos milagros, nos reunimos con familia, amigos, compañeros, alrededor de aquella pantalla, grande, pequeña o mediana, no importa, lo que importa es que esos colores que reconoces como tuyos den todo en la cancha para ganar. 

El fútbol me gusta, y el mundial me emociona, tanto que me trajo a contarles el motivo. 

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