Hoy sólo quiero escribirte, decirte y pedirte, porque el que insiste, y persevera, sólo acelera la destrucción de las relaciones perecederas. Quiero quererte con y sin decoro, algo coloro, inodoro y asaboro a mis labios que siempre saben a ti. Quiero ser una destrucción masiva, como aquel que esquiva a la relativa muerte, terminar todo lo indeterminado, ser una constante en un mundo disonante, donde el promedio tienen miedo al amor, a dejar de pensar en sí mismos para pensar de a dos, por eso cada día son más brutos, olvidan que dos cabezas piensan mejor que una, y que la luna no es la misma si no está el sol.
Quiero muchas cosas, y entre ellas quererte, perderte no es una alternativa que contemple, entre, abrazarte en mis brazos, y darte la mano, no sé decidirme, pero rendirme, no lo esperes, porque con tu amor, pienso redimirme. Quiero algo tan espiritual que se vuelva carnal, y que al final, sea los dos, al tiempo y sin destiempos, mariposas cultivadas de orugas bien tratadas, son las mascotas aladas que están alborotadas cuando se sienten recordadas.
Ni con mis dedos, ni con mis manos, alcanzo a contar los días que faltan, y me atan a una realidad de fantasía, no por lo irreal, sino por lo sideral, más poético no puedo ser, porque me salgo de lo nuestro, sólo quiero quererte sin reparo, y enamorarme sin prejuicios, como la primera vez que es, quiero como Caulfield, amarte hijueputamente, sin cansancio, porque tu presencia me recarga, larga y constantemente, demente es el girasol que prefiere sólo salir de noche, yo prefiero estrellarme contra las estrellas que desconocer que existe el espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario