De los mil y un escritos que he escrito, sólo he escrito novecientos noventa y nueve y me faltan dos para llegar a los mil y uno. De todos esos escritos, centrados principalmente en diversas historias de amor, y poco en otros temas, rescato muy pocos. Si quiero ser escritor, mi camino es largo, no he recorrido ni siquiera el 1%, porque para ser escritor, hay que vivir, y mi vida está en mi cabeza, donde imagino cada uno de los universos paralelos y alternos donde mis historias cobran vida a partir de todas las historias que me son contadas.
Al principio, el dolor era el mejor amigo de aquella escritura, por que digamos que esa mezcla de ira e impotencia resultaban en textos extensos, a veces incoherentes, pero ante todo, nutridos de palabras, (como si un texto fueran sólo palabras), por lo menos el ejercicio de escribir se desarrollaba, bueno, el de intentar plasmar ideas, el de tratar de decir, esto pienso, así lo hago y de esta forma lo decoro. Aunque la ira no sirva para un carajo, al plasmarla me sirvió para dos cosas, primero, para aprender que cuando soy más directo y menos "poético" me salen mejor las cosas, (todas), y segundo, y más importante, aprendí de mí mismo, no hay texto sobre ti mismo que no te enseñe, que no te lea.
Entonces, habiendo aprendido y entendido diferentes cosas sobre mi realidad, (alguna que criticaba mucho en los demás.... paja en el ojo ajeno...), decidí sanarme, y literalmente volverme aburrido, pero mi deseo de escribir, seguía vivo y ardiendo, y de algún lado debería salir la inspiración para escribir, ahí aprendí a escuchar, de ahí aprendí a exagerar mis historias, de ahí aprendí que el escritor es un relator, un inventor, un cronista, el periodista de la realidad, para la eternidad.
Cuál era el siguiente paso? debía leer y releer lo que escribía, debía corregir y no lanzar al agua sin que supiese nadar. eso desemboco en ciertas metáforas más bonitas y menos reforzadas, de hecho, hice el ejercicio con Donoso, y escribí textos muy coloquiales, con el mismo propósito, aprender a parafrasear, a improvisar, a ser. Con el paso del tiempo, fui mejorando un poco, y mis textos comenzaron a verse más auténticos, volvía a ellos con más gusto, y no era para mí una tortura revisitarlos (tortura por su calidad, no por su contenido).
Hecho esto me dí cuenta que la creatividad jugaba un rol muy importante, que las mejores palabras eran las que salían de la nada, no las que salían de esquelas, y me dediqué a trabajar en esto, acá es donde más discrepo con el mundo, o con la sociedad, aquella que te llama "loco" por intentar, por hacer, por pensar, o peor aún, "desocupado", lo cual me hace pensar que los únicos "ocupados" son los que tienen un papel en la mano o martillan todo el día, claramente me molesta, pero también me dice entre líneas que voy por buen camino, pues por lo menos intento cosas que no están dentro de los planes de otros.
Finalizo este comunicado, que ya es costumbre a principio o final de año, contándoles que llevaba un tiempo preparando este texto, que quería contarles un poquito de lo que pasa por mi cabeza, que estoy inundado de cosas que quiero escribir, que el libro lo pause por otros compromisos que tuve y que finalmente, gracias a los que me leen y me comentan sobre su experiencia a través de lo que hago, al parecer lo han compartido por que las visitas han aumentado y seguiremos en este camino, cumpliendo el sueño de llegar a ser, quien quiero ser...
Gracias.
Juan G.
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