miércoles, 4 de enero de 2012

La mentira que te dijiste

En medio de las diferentes charlas que he sostenido ultimamente una me llamó mucho la atención, una persona cercana se encuentra cambiando de amor, hasta ahí, para el mundo actual, normal. Me causaba muchísima curiosidad cuando me describía a la nueva persona, y encontraba como en la mayoría de cosas se parecía a su antiguo amor, al punto que el regalo que le dió de navidad, siendo algo específico, fácilmente se lo pudo haber dado al otro.

Me hablaba de gustos y de tratos y después de que esa misma conversación la había sostenido acerca del antiguo, le pregunté en que se diferenciaba de fondo del anterior, a lo cual no hubo una respuesta real, o sea, sólo cambio de rostro y cuerpo, ni siquiera mejoró. Esta persona se sentía evolucionando hacia un nuevo estadio de relaciones, y yo me preguntaba si ya el tener distintas parejas o relaciones no se vuelve una necesidad patológica.

Al final, los planes, la persona, hasta los discursos amorísticos de coqueteo, funcionaban del mismo modo, me encontré ante una nueva forma de relacionamiento, y me pregunté: qué es lo que realmente queremos? Unas personas, se quejan que porque las buenas personas no existen, otras que todo el mundo es malo, otras que encuentran la que es pero les intimida, y sigo viendo treintañeros resignados, con lo que les tocó aceptar en ese momento.... por lo cual nace un nuevo deseo de año nuevo: que la mejor persona para tí te encuentre, y que tú tengas cojones para cuidarla.

1 comentario:

  1. se necesitan tantos cojones para cuidar a esa persona... como para dejarla ir, si de verdad sientes que no estas preaparado para asumir la relacion que te estan ofreciendo.. independiente de quien llegue despues.

    ResponderEliminar