Creo que desde el primer instante, nuestros gestos son los que nos dicen como vamos a ver las cosas en la vida, o también, como vamos a ser. Por ejemplo, suelen contarme que uno de mis primeros gestos fue sonreír, no una, sino repetidas veces, a muchas personas, y creo que aún hoy no me he cansado de lo mismo en el día a día, ese es el gesto que me ha definido, el que varios esperan de mí. Pero bueno, mi carta a tí, no es una historia mía, volviendo al tema de tus primeros días, supe que decidiste abrir los ojos muy rápido, que aceptaste el cambio, que no quisiste permanecer terco ante este nuevo momento de tu vida, que es la vida misma.
Gusto de escribirte desde la comodidad de mi casa, a lo más intimo y seguro de tu hogar, felicitándote por la vida, celebrándote con sonrisas, fotos y comentarios, augurándote una vida de felicidad que es el combustible que corre por nuestras venas, aconsejándote que nunca te separes del sendero del amor que es el único sensato. No vuelvas a cerrar los ojos, aquellos que lo hacen, sólo buscan huir de sus verdades, volver al útero donde todo era dado y nada debía ser conseguido, tampoco dejes que te los benden, porque si bien es cierto que a veces es difícil mantener la vista arriba, es mas duro voltear y ver que nunca apreciamos el paisaje.
Esta oda a tu curiosa mirada, esta ligera palabra, es mi mensaje en un día, en una noche, en una tarde, en la que en mi cabeza iban naciendo mis palabras de regalo, las cuales, tal vez, luego leas. Por último, y como luego verás, la música es mi lenguaje más claro, es la única forma en que puedo expresarme bien, por eso de esta te colmaré...
Hoy te regalo:
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