sábado, 26 de mayo de 2012

carta de amor

En este momento de inmenso ego, me aventuro a creer que tengo la palabra precisa para hacerte sonreír, aún cuando todo el entorno quiera impedirlo. Me aventuro a escribirte esta carta a tí, sobre tí, por tí. Tal vez los halagos a cada una de las partes más escondidas de tu cuerpo no sea mi meta, tal vez mi promesa de dos o tres estrellas del cielo en tu mano, no sea mi capital para tí, tal vez esta carta simplemente quiere decirte que mis manos están para tu esencia, para escribirte, para quererte en palabras tangibles, para adorarte en momentos etéreos.

Sabes muy bien que no soy tuyo, y por eso en mi particular sentido de independencia, busco miles de formas de hacernos sonreír, de hacernos vivir, de construir, lo hago para los dos, porque sé que mi felicidad es tu felicidad, porque sé que tu felicidad es mi dicha, una plenitud sin espacio para el sosiego, sin empujarme a imposibles que arriesgen el verte en una tarde normal, sentados frente a frente, riendo, sonriendo, mirando al otro como un espacio para la eternidad. Sin ir tan rápido, sin estancarse en lentos pasos, a la velocidad que nos sentimos el mundo se mueve, aunque los demás digan que somos muy jóvenes para querernos así.

No somos cifras, números o estadísticas, no somos la historia de otros replicada, no somos cambio ni historia utópica, somos la realidad del otro, somos una aventura por el mundo sin importar que pueda pasar, nunca se mide la fortuna en el número de pasos exitosos, sino en como solventas los malos pasos, y cuando el puente a todo lo que en nuestra ambiciosa vida es simplemente tu mano tomada de la mía, comprendo que tengo algo más para contarte, somos afortunados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario