Sólo frases marchitas salen de este ya añejo árbol de palabras, sólo un triste y corto trinar de escasa creatividad. Aquellas frases de eterno enamorado que traían a la relectura, son una utopía en los dedos encorbados que resaltan, o, diciéndolo más apropiadamente, buscan resaltar sus ideas en las historias mas incongruentes y alejadas de su realidad, para ver y sentir un escrito real, sin palabras aleatorias.
Quedan tres versos secos para exprimir de este fruto de hojas blancas, donde hubo versos provocadores que hoy son tinta diluída en agua, donde hubo versos soñadores que han despertado, donde hubo versos juguetones que hoy creen que han madurado. Y pintando el espejo para no encontrar lo mismo otra vez, creo que escapo de ver la realidad reflejada, así, mis ojos, miran hacia arriba, miran hacia abajo, soñador o resignado, no viven en el presente.
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