martes, 22 de mayo de 2012

música sin letra

Guitarras estridentes se ciernen sobre nuestra historia, mientras el redoble de guerra me envía al campo que más añoro, en el que doy la vida por tí, o en el que morimos juntos el uno por el otro. Historia de vampiros porque obtenemos nuestra vida eterna en el morir, viviendo un idilio del que todos sueñan, aún así, durante toda la batalla de dudas, sólo sobreviven los más fuertes, desvanecidos por la luz cegadora de la realidad, sobreviven para desvanecer, desaparecer, porque el destino de los que no mueren de amor, es el desvanecimiento de la realidad, por ellos mismos.

Permiteme moldear tu mundo con mi manipuladora mano, permíteme hacerlo complejo, permíteme ser distinto, permíteme desgarrar la lira con notas disonantes, utilizaré el bandoneón para marcar la cadencia de nuestras miradas, iré tan rápido como la caricia más leve permita para no perder su cariño, para no dejar de ser profunda, lo escuchas, escuchas ese sonido que recorre tu cuerpo, a veces encantador y a veces incorrecto.

No dejes que deje de hacer llorar mis instrumentos, no dejes que deje de humedecer mis dedos con mis ojos que encuentran en sus letras razones para no envejecer, el amor es resistir sin notarlo, luchar sin esfuerzo, dicha indecible, indescriptible, das todo sin saber cuanto es todo, y das más sin saber cuanto es el límite, un lugar a donde no alcanzas a llegar pero estas ahí... creo que si te dejo abrazarme, no me soltarías, como lo que sucedería si te beso ahora, tal vez nunca dejemos de ser uno, la noche ha llegado, pretendamos partir, pretendamos huír... es tiempo de que nos encontremos sin memoria y la dicha sea la única memoria que es capaz contra el mundo que no se resiste a intentar lastimar...

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