déjame ir a la guerra, a esas guerras que no se ganan,
déjame ir a morir, a que estallen mi cabeza con odio.
es lo que requiero, es la ruta de un interés particular
que no se acerca a mi interés, no soy la muerte.
caen por números, múltiplos de cien, múltiplos de mil,
no por unidad, porque ninguno fuimos uno, somos
en este espacio un grupo, una mente, un espíritu,
sin alma, así te lo dijeron a los que escuchas sin contradecir.
que te queda dentro? si tu luz ha sido apagada
con el propósito que el enemigo no te viera,
también se te fue la chispa, para que no encendieras
en ideas para cambiar lo que es intocable.
mi sentido de urgencia me convierte en pluma
entintada, en necesidad de palabra, en agobio
visitando la boca de mi estómago, añorando
el amor contundente, volviendo texto un sentir.
soy escritor disidente de las corrientes del buen escribir,
tengo tal vez dos o cuatro versos que decir, miles
que escribir, ninguno para recordar, la sangre
ha manchado mis historias, ambiguas y lejanas.
soy un siglo de pasión que ha muerto, por eso te pido,
que en tu inmensa misericordia me dejes morir,
renacer, volver a conocer, volver a ser una historia,
lejos de este campo, pido exhumar mi corazón marchito...
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