Es curioso como se asocia la palabra homenaje a personas que ya no nos acompañan, por eso, comienzo esta carta para tí, sin mencionar esa palabra, aunque diría que es una de las más propicias para honrarte, a tí, mujer, que desde que viste como diste vida al primero de tus hijos, dispusiste la misma en su cuidado, en el de cada uno, cada una de tus vidas, porque vida no es tiempo, vida es disposición, es la capacidad de olvidarte en ocasiones de tí, para conmigo acordarte de mi.
Por eso escribo esta carta, porque los 'te quiero' dichos parecen insuficientes ante aquella andanada de amor que sueles volcar sobre tu familia, sobre mi ser que creció de tu ser. Porque este es mi mejor canal de comunicación, el de la palabra sencilla, el del humilde artista, el del te quiero eterno, el del te amo imborrable. Porque madre, mientras mas me toca crecer, el mundo mas me hace valorar tu forma de verlo, tu forma de verme a mi, tu forma de construir, aunque a veces mi ignorante rebeldía quisiera pasar sobre ti.
Pero tal vez así el cielo ha dispuesto el camino, mucha terquedad negada por la experiencia, sufro lo que no escuche, y aunque me excuse que eso es parte de la vida, tu me diste las herramientas para avanzar a pasos mas largos y llegar mas lejos, no para omitir obstáculos. Después de todo, siempre has pensado en lo mejor para cada uno de tus hijos.
Cierro mi carta mas no mis palabras hacia ti, cierro esta hoja, mas no empaco mi pluma, pues nunca dejare de inspirarme por los actos realizados con el mas sencillo de los amores...
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