Lágrimas bajaban por mis mejillas mientras nuestros labios se fundían en un beso estático, al cabo de unos instantes, mi rostro húmedo se apoyaba sobre su cuello mientras nuestros cuerpos desnudos se conectaban lentamente, éramos uno mientras nos deshacíamos, era mi único amor conocido que se desvanecía en mi mente, toda la realidad que solíamos ser, solió ser. Hasta ese día pensé que el amor podía ser para siempre, lo hacía mientras recorría su cuerpo lentamente, lo hacía mientras intentaba fotografiar en mis ojos cada centimetro, tal vez funcionó, hoy día no hay rincón de ella que no recuerde.
Era un atardecer hermoso, nos encontramos en mi apartamento como era lo usual, había acabado de volver de un corto viaje. Ella, con aquel rostro de derrota que toman las mujeres antes de hablar de este tipo de temas comenzó a explicarme de una nueva oportunidad que se le había presentado, era uno de sus sueños, me explicaba como esas oportunidades no se repiten en la vida, me explicaba como los amores se encuentran seguido, me decía -... ya verás, pronto hablaremos de nuestros nuevos amores y todo será normal.
Me lo decía mientras comenzábamos a desnudarnos, me lo decía y su rostro permanecía serio, me contaba a los países que iría, lo que significaba en su carrera, yo no me acosté, esta vez quede sentado y ella se sentó sobre mí, se asió a mi cuello enredando sus dedos entre mi cabello que para esa época usaba un poco largo, me contaba las posibilidades de ascenso, todo lo que tendría, era una oportunidad única, que sólo tenía un costo, para ella un costo difícil pero de fácil solución, me lo decía mientras jadeaba lentamente y mordía con ligereza su labio inferior como sólo ella lo sabe hacer, con sus ojos cerrados, con sólo dos lágrimas escapando de su ser, apretando las mejillas como lo hace al llegar, como si también quisiese saborear este momento para toda la vida.
Así, sosteniéndola de su cintura para llevar su ritmo, así, con mi cara lavada en lágrimas apoyada sobre su pecho, así, detestando a aquel funcionario que la eligió a ella para hacer esa labor, así odiandome por sentirme feliz en el fondo por que ella cumplía uno de sus más grandes sueños, así terminamos esa tarde, en un orgasmo explosivo que parecía destruir todo a su paso, como si fundiera por completo lo que llaman la 'llama del amor'.
Siempre valore que no llorara como desconsolada, que entre sus lágrimas no sacara sonrisas como diciendo, "mira, a pesar de las tristezas, aún me haces reír", para mi, después de ver sus dos sencillas lagrimas, cualquier mujer que lloraba sin desconsuelo en frente mío siempre fue un, "mira, lloro para que pienses que es duro para mi, pero río, por que se que lo que se me viene es mejor". Has el ejercicio, intenta hacer reír a un hombre y a una mujer en dos circunstancias, cuando se les muere alguno de sus padres y cuando termina una relación, el hombre no reirá en ninguna de las dos. Desde ese día también me dí cuenta que las mujeres tienen más sentimiento, pero menos escrúpulos.
Hoy no me importa si el lunes es triste, el martes gris y el miércoles también, que el jueves no me importe, pero del viernes, nunca más estaré enamorado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario