Tengo ganas de escribirte, revivirte en mis textos, sucumbiendo a tu mirada, respirando tu aroma, de la calma que sentimos abrazados.
Un brillo de tus ojos que ven por tí...
Solamente ganas, no tengo intenciones, el redoblante de mi pecho en tu presencia toca una sonata solitaria, mientras sigo respirandote...
Mientras sigues en tí, esperando de mí...
Eternamente esperaré a mi amada en el bosque en el que me perdí cuando definimos un punto de encuentro, anhelando su amor desvanecido...
No escucho tus instrumentos...
Están mis ganas ahí, de hacerte palabra hermosa, de hacerte de dios y de mi pecado, de hacerte lo que mi sentimiento disfrazado de sentimiento expresa...
Termina cuando algo de dos, se piensa para sólo uno...
No hay comentarios:
Publicar un comentario