Quiten de mi cabeza esas palabras vueltas frase, esas frases vueltas rutina, esa rutina perpleja ante su propia quietud. Sáquenme esas palabras de aquellos que se perdieron en el camino y déjenme con mis palabras de siempre. Las palabras sencillas y cordiales con las que escribí cartas sin pretensiones, palabras honestas y duraderas por que venían de sentimientos iguales, de sentimientos inocentes, no contaminados por la derrota, por la mediocre experiencia de prefiero no tener a volver a perder.
Sáquenlas de mi cabeza, anúlenlas de mis oídos, incinérenlas de mi corazón y por último, exorcícenlas de mi alma, que esta pesada de cargar con discursos ilógicos.
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