De la inquietante calma que destruye tu cerebro, de aquella parsimonia de los actos suspendidos, de los puntos de quiebre de tu vida, viene la composición que desata el nudo de tu estómago, con calma sorprendente, con energía envolvente, con la acción para el alma que debe permanecer en movimiento.
No hay voces en tus oídos que te digan que piensan cuando suenan en su sonido, sólo aquel dios destructor de todo karma, de toda desesperanza, de toda desazón, no te da respuesta, no esa que quieres oír, te da sólo la tranquilidad para que retomes tus pasos, no es signo ni símbolo de nada porque sólo la inspiración de las luciérnagas pueden poner los tonos en su ritmo.
Aunque ella no te conoce, parece que lo hiciera, por que sus guitarras te dan respuestas sin habla, sólo lenguaje, mis ojos ahogados en su jugo dicen que lo he escuchado, mis labios tan juntos que no especulan sólo escuchan, mis oídos ya no son míos, son cómplices de ese sonido que sólo sabe transportarme a donde mis pies no pesan.
Son miradas al cielo, son noches de luces inquietas, es mi amor por lo que siento y escribo, es sentir que hago algo bien, mis sentidos aumentados que entran en razón, mis ideas que me dicen que me equivoco en mi camino, que el que espera no avanza, que el que no avanza no se mueve, que el que no se mueve se pudre.
Deja esa guitarra que hable y hable más, deja ese sonido penetrar mi cabeza sin miedo alguno, sin prevención, dame más de esa paz, de ese olvido, la memoria es enemiga de la razón, la memoria es válida cuando se sustenta del presente, y este presente es música, música que continúa inundando mi cuerpo...
ATV: http://www.youtube.com/watch?v=28lOW27Sbfc
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