se escapa el cielo de mis manos y mis manos quieren no escapar de tu cabello, tan oscuro que atrapa la luz de la que está hecha mi ser, si supiera que eras presente cuando me ahogaba en el pasado no te hubiese negado tres veces antes de nuestro amanecer. No hay nadie que se oculte a los ojos de la verdad, y puedo verme traspasado por lo que no es más que el hilo del control.
No eres destino ni eres camino, no eres salvador ni eres encanto, no eres cosas mágicas, por que la magia es la realidad feliz, esa cosquilla extraña y dolorosa que sientes antes de culminar un beso, ese momento de no pensar cuando tus labios no encuentran otro camino que seguir unidos. Tan sublime en tu boca, tan triste sin tu cuerpo, pero aún más complejo es que soy débil sin tu presencia.
Soy tu texto encantador, aquel que tatué en tu clavícula, aquel que leíste al espejo, aquel que no pudiste olvidar, siendo aún más que un curioso acerca de tus demandas, siendo un pequeño haz de presencia en tu intrincada oscuridad, no más que la noche que en su luz emerge desde una luna tímida y se convierte en amanecer, llámalo consecuencia, pero hoy tu y yo nos hemos descubierto como el uno para el otro.
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